The anarchist corner
¿Réquiem para el rock?
El baby boom, la consolidación de la vida suburbana, las
faldas kilométricas y copetes varoniles. Casi les aseguro que nuestra mente nos
transportó de manera involuntaria a los años cincuenta, lapso que vio nacer a
la industria publicitaria y el arte pop. Sin embargo, la iconicidad de esta
época yace en las melodías pegadizas de guitarra y voces carismáticas que
resonaban en la radio; el rock n' roll de la vieja escuela es, indiscutiblemente,
el común denominador de la década.
Buddy Holly y Elvis Presley se perfilaron como los
principales exponentes del género; el impacto de sus obras musicales llegó a
tal grado que sus decesos ocasionaron una ola de caos e incertidumbre sobre la
continuidad del rock. Desde aquel momento, muchas personas dieron por sentado
la muerte de este tipo de música; cuando de pronto The Beatles, The Doors y Led
Zeppelin; proclamadas "bandas innovadoras", acapararon los
reflectores internacionales. Ahora bien, pregunten a los críticos
contemporáneos si esas agrupaciones encajan en el arquetipo del rock clásico...
por supuesto que la mayoría se atrevería a responder que sí. Mi punto aquí es
que cada músico fue capaz de componer solos épicos, riffs cautivadores y letras
pasionales que daban un toque estrambótico en comparación con todo lo que se
había escuchado antes, pero no por ello menos digno de ser llamado rock n'
roll.
Además, hay que tener en cuenta el cómo se ha moldeado
este género musical gracias al contexto social que lo acompañe. Los años
sesenta son un claro ejemplo de las inclinaciones del rock hacia otras
corrientes, como la psicodelia y el progresivo, debido a que congeniaban con la
práctica experimental del movimiento hippie, caracterizado por ideales de amor
y paz que terminaron inmortalizándose en centenares de canciones.
Como la sociedad misma, el rock no puede permanecer
estático, siempre se mantiene en constante cambio; ya sea por la inserción de novedosos
procesadores de audio en los instrumentos típicos, o los sucesos actuales
reflejados en las temáticas de los álbumes. Sólo porque la copla de rock
moderna no se apega al ritmo que Chuck Berry difundió, no significa que no siga
viva y resplandeciente.

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